viernes 16 de mayo de 2008

LA MUERTE ME SIENTA BIEN


He cumplido muchísimos años, se me pudre lo que me queda de cuerpo, el médico me prometió que moriría...

No hay manera.

¿Por qué hay algunas personas que mueren tan lentamente, con tiempo para cansarse de su propia despedida, y otras desaparecen a lo bestia, sin llevarse ni su olor?

A mí me ha tocado esto, desesperarme. A estas alturas nadie cree, supongo, que voy a morirme. No hay alarma social: "La Vieja desde que nació se está muriendo.""Más quisiera ella morirse".

Hay personas que se levantan por la mañana y por la tarde ya no están. Que te sonríen inconscientes antes de caer fulminados por un infarto. Que corren por el campo felices hasta el sitio exacto en que el rayo de las 20.13 les tiene preparado partir en dos.

Y otras, como yo, que se despiden de los vivos sin cesar, una y otra vez, hasta que finalmente se suben al trenecito de la muerte con una pamela de encajes y una maleta preparada al detalle. La familia y los amigos están en paz. Todos conversan sobre la cama. Nadie lleva en el entierro gafas de sol. Las señoras se maquillan en la Iglesia.


Hay muertes y muertes, amigos.

Y la mía no es ninguna de las dos.

domingo 27 de abril de 2008

ENTIERRO EN EL BOSQUE


Temiendo que pase demasiado tiempo, y que éste me impida ya caminar, moverme o pensar, he salido esta noche a hurtadillas al bosque.
El olor a hierba de verano y la brisa nocturna casi me hacen perder la brújula y el sentido de mi huida: yo he salido esta noche a un entierro.

Todo el bosque que rodea mi casa es parte de mi vida, es posesión mía. Cuando yo paseo por él, aunque sea tan lenta y decrépitamente como ahora, paseo como una gran duquesa sobre sus territorios. Mis súbditos son las ramas silvestres, los pequeños roedores y el olor a Dama. Nada de esto, puedo comprobar, ha cambiado. Mi deterioro y ausencia de los últimos tiempos incluso parece haber abonado el bosque. Mi sangre negra hace crecer las rómulas.

Sólo se oyen mis pensamientos por aquí. Más fuertes que mis pisadas. Mi memoria está intacta, o eso creo. Sí, aún no soy un fantasma.

Al pasar junto al lago lo he visto. Sentado junto a la orilla, arrojaba una débil piedra al agua y se dejaba luego embrujar por el encadenamiento de ondas. Querido fantasma: aunque no me veas, qué cerca estoy de ti. Cuánto aprecio ya lo mismo que tú aprecias. Cuánto me asombra a mí también (que se me escapa el tiempo) el movimiento negro de tu lago.

Alejándome en el mayor silencio posible, he llegado a un viejo árbol. Sin hojas, quemado, acomodado en su raíz. A sus pies me he sentado a tomar aliento.

El entierro ha sido breve y sin ceremonias. Sólo he acariciado los objetos unos segundos por última vez.

Bajo tierra, toda mi vida encerrada en una caja de metal.

sábado 19 de abril de 2008

SUSURROS A LA LUZ DE LA LUNA


No sé si son cosas de la muerte o casualidades de la vida, pero hace un tiempo que oigo susurros tenues por la noche. Y oigo cómo los susurros me nombran, comentan sobre mí:


"La Vieja..."..."falta tiempo.."..."la misma..."..."es Moka..."


Son voces suaves, conocidas, cercanas, tranquilizadoras.
Es un placer oírlas cada cierto tiempo (me apenaría perderlas).


No me resulta extraño que existan. Ya nada me resulta extraño. Cuanto más cerca está uno de la muerte, más maravillosa y desconocida le parece la vida. Y más inabarcable. La vida es un secreto maravilloso, un susurro femenino que te acaricia el sueño. Un dedo caliente de un familiar fallecido que se despide para siempre. Un vapor de rarezas. Una luna puntiaguda.


Sé que cada uno de vosotros está ocupado en asuntos indiscutibles,
¿pero puede alguien acompañarme para escuchar la noche?

martes 15 de abril de 2008

QUE PASE LA MARABUNTA


Hace unos días leí con ojos febriles una recomendación en el blog de mi amigo Vince (más quisiera yo que fuese mi amigo, porque nunca me contesta mis comentarios, tal vez por encontrarlos extraños), "Desde la fila 7". Recomendaba ver una película de (o con) Charlton Heston y Eleanor Parker llamada "Cuando ruge la Marabunta". Con ella pasé bellas e infantiles tardes de verano ensimismada en el rugir de la extraña bestia. Así que yo conocía la película de la que hablaba Vince y ahora la he vuelto a ver. Mi querida Moka me la ha conseguido y la hemos visto juntas. Su única frase al acabar la película, antes de desaparecer por el pasillo, ha sido:
-Ea, a la mierda tó. El agua... y tó. (Sacudiendo la cabeza y haciendo gestos muy serios)
Y se ha largado.
No estoy segura de a qué se ha referido, pero prefiera dejarla en paz porque últimamente está muy rara.

Charlton Heston, un actor con muelles en las articulaciones superiores y una entidad extraña y agazapada, es el protagonista, el personaje "ave fénix". Es el hombre que se construye a sí mismo en soledad, con entrega laboriosa e inquebrantable voluntad de hierro. Y el que siempre está dispuesto a romper lo construido para poder volver a empezar.

Me gusta jugar a esto, a construir fabulosos diques, casitas fuertes sobre el fango, mansiones sobre el agua y paraísos en la selva. Y a destrozarlo todo en cuanto haya terminado. O entregárselo a las hormigas.

Marabunta, ruge, ruge con deleite mientras avanzas lentamente como un ejército hacia mi hogar y deja sólo mi esqueleto sobre la cama.
Ya me encargaré yo de hacer que crezca un tallo de alguno de mis huesos.
Tal vez de éste del que me sale un líquido negro.

Dejad que os limpie la Marabunta.

lunes 31 de marzo de 2008

PALIZA POLTERGEIST


La muerte ha venido a darme una paliza.
Ha aprovechado un momento de tranquilidad. Como aquel de "Poltergeist" cuando la madre se ducha y se sienta en su camita creyendo que ya nada la amenaza. Y no veas el viaje.


Igual que en "Poltergeist", he rodado por el techo y he hecho piruetas contra las paredes. En mi caso, no en el de la película, la longitud de mis vestiduras mortuorias ha frenado en más de una ocasión las embestidas, liándose y anudándose a lámparas, pomos y salientes. Habría muerto sin la ayuda de mis deshilachadas prendas.
En realidad, la paliza ha terminado sólo cuando he gritado mi rendición:
"LA VIEJA SE RINDE. ¡SE RINDE!"
Después de los gritos, el silencio.
Sin embargo, en las rodillas han aparecido nuevas y amenazantes manchas negras.

La invasión avanza a través de un cuerpo ya muerto de risa.



Imagen: "Muerte en la alcoba", Edvard Munch.

lunes 17 de marzo de 2008

ENTRE PIES


Hoy no me apetece ver películas. Hoy siento que la vida se deshace de mí y se aloja fuera. En el viento que da en la ventana, en el reloj que golpea la mesa, en la luz que se apaga por la tarde.
Moka duerme a mis pies.
Noto cómo la enfermedad me invade ya hasta los tobillos. Avanza lentamente, como un domingo solitario en la arena de cualquier orilla.
Tiro un poco de la sábana y sobresalen mis dos pies.
Pie viejo derecho:.....hola.
Pie viejo izquierdo: ¿cómo? ¿es a mí?
Pie v.dcho: sí, a tí, nunca nos habíamos saludado, ni habíamos hablado
Pie v. izqdo: es cierto, nunca... hola.
Pie v. derecho: hola.
Pie v. izquierdo: ¿cansado?
Pie v. derecho: no lo sé...sí, creo que sí, pero no estoy seguro
Pie v. izquierdo: pues si tú lo estás, yo también debo estarlo, hemos trabajado lo mismo.
Pie v. derecho: pues sí, te he estado vigilando y aunque a veces yo me hundía más que tú en un paso, después lo hacías tú.
Pie v. izqdo: Sí, yo también te he vigilado. Has hecho un buen trabajo.
Pie v. derecho: Lo mismo digo. Yo...quería...felicitarte.
Pie v. izquierdo: Sí, felicitaciones para tí también.


Moka: Vieja, deja los pies quietos, me has despertado, ¿te pican?
Vieja: Eso parece, Moka, pero ya se alivian el uno al otro, ¿ves? todo arreglado.
Moka: ¿Hoy no hay película?
Vieja: Hoy no.

martes 11 de marzo de 2008

THE REMAINS OF THE DAY

"Lo que queda del dia"
Esta vez la hemos visto Moka y yo juntas. Es una película exquisita. Y muy intresante para Moka, que no paraba de hablar sobre el señor Stevens (lord Anthony Hopkins).
La pregunta que nos hacemos es la siguiente:
¿El señor Stevens estaba tan reprimido porque era mayordomo o era mayordomo porque era un ser completamente reprimido?
Según Moka, Stevens no podía tener un trabajo más apropiado a su personalidad encarcelada. Ser mayordomo le permitía ocultarse, esconder toda su sensibilidad.
¿Lo hacía para protegerse y no sufrir? ¿para ser un perfecto mayordomo? ¿porque no podía evitarlo?
¿Le sirvió protegerse para no sufrir o no fracasar, en el caso de que lo hiciera por eso?
Decidme, ¿quién sufrió más, la señorita Kenton o Stevens? ¿Los dos?
La señorita Kenton sólo consiguió una nieta.
El señor Stevens un nuevo señor al que entregar su alma.
Pero al final pone los medios y toda su delicadeza para liberar a una paloma atrapada en el salón de aquella maldita casa.
Decidme, ¿qué es esa paloma?
¿Qué sale realmente volando a través de la ventana al final del día?
Lo que queda del día es poca cosa.
La noche, los recuerdos, los arrepentimientos...
Y la seguridad de que sin alma o con un alma vapuleada, el doloroso día vuelve a comenzar.
Y nadie sabe para qué.